El término "globalización" ha adquirido una fuerte carga emotiva. Algunos consideran que la globalización es un proceso beneficioso -una clave para el desarrollo económico futuro en el mundo, a la vez que inevitable e irreversible-. Otros la ven con hostilidad, incluso temor, debido a que consideran que suscita una mayor desigualdad dentro de cada país y entre los distintos países, amenaza el empleo y las condiciones de vida y obstaculiza el progreso social. En este artículo se analiza de manera general, la Globalización Cultural y las Tecnologías de la Información (TIC) en la Cibersociedad.
Esta ofrece grandes oportunidades de alcanzar un desarrollo verdaderamente mundial, pero no está avanzando de manera uniforme. Algunos países se están integrando a la economía mundial con mayor rapidez que otros. En los países que han logrado integrarse, el crecimiento económico es más rápido y la pobreza disminuye.
Globalización cultural
El informe arguye claramente que un desarrollo, divorciado de su contexto humano o cultural, constituye un crecimiento sin alma. Esto significa que la cultura no puede ser reducida en última instancia a una posición secundaria como mero promotor del crecimiento económico. Continúa diciendo que "los gobiernos no pueden determinar la cultura de un pueblo: en efecto, aquéllos están parcialmente determinados por ella" (De Cuéllar, 1995, p. 15).
Por lo antes expuesto se pueden distinguir, de manera muy general, dos dimensiones de la idea popular de globalización cultural. En primer lugar, sigue existiendo la fuerte idea de la modernización cultural, un proceso que defiende la idea de que las culturas deben modernizarse. En segundo lugar, existe la idea del desarrollo hacia una "cultura mundial" cosmopolita. Ambos procesos manifiestan una visión determinista o pasiva.
Por esta razón, opiniones más recientes sobre globalización cultural se refieren a dos procesos complementarios: uno que visualiza los procesos de cambio cultural en los niveles globales, y otro que considera el nivel local. Este último proceso es a menudo designado bajo el nombre de localización cultural.
La UNESCO plantea que la homogeneización de la cultura es uno de los grandes peligros de la globalización. El rol de los organismos internacionales es vital, indispensable para buscar una democracia global, los países del sur presentan posibilidades de desarrollo, en la medida en que potencien la integración y la competitividad, incorporando reglas de cooperación y eficiencia.
Las iniciativas regionales G77, G15, Mercosur, Comunidad Andina, son oportunidades para espacios de comercio y desarrollo más solidario, sin pretender dejar de lado la competitividad. La noción de «democratización de la globalización» va surgiendo, cada vez más, como necesaria, con la finalidad de construir espacios más justos de participación, que abran oportunidades para todos. Las asimetrías de la globalización deben ser compensadas por acciones de organismos multilaterales como la ONU, UNESCO, BID, BM, FMI, OMC.
La democracia global está por construir y se va poniendo cada vez más urgente.
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